La boca de Vishnu
Contamos historias para poder vivir, ¿o es leemos historias para poder vivir? de cualquier manera Joan lo dijo y así vivo. Es difícil llamar mi vida una vida hasta que escribo o hablo, hasta que la narro. Cada segundo y acción que pasa, lo hace como una respiración, como la gravedad, una inercia que me empuja a vivir y me deja sin nada en las manos, la lengua quemada, sin gusto ni olfato. El cigarrillo daña las papilas gustativas. Pero luego escribo. Luego leo, y el mundo tiene más... no sentido, pero es mejor. Hace unos días fui a un restaurante con mi mamá, compartimos el postre más maravilloso que haya probado. Le pregunté qué me gustaba hacer de niña, por un lado me dijo que me gustaba sacar toda la ropa del closet; recuerdo que me gustaba meterme en los cajones. Pero lo que más me impactó -ya que no lo recordaba- fue que incluso antes de saber leer, siempre tenia un libro en la mano, y en voz alta leía los dibujos. Hace muchos meses un militar me narraba sus años en el monte,...