Madona con abrigo de piel
No hay mucha desesperación en mi, solo -supongo- la cantidad natural y prudente. No puedo decir con cara seria ni corazón contento que no busco nada pues es una mentira enorme, pero me siento contenta, satisfecha en la medida que uno puede estarlo en un mundo tan lleno de posibilidades. Hoy fui a tomar cerveza con unos amigos, escampándome de las malas noticias. Me reí mientras sonaba un rock malísimo en un pequeño bar de Envigado al lado de un taller de mecánica. De camino a mi casa, en el carro de una amiga me pregunté en voz alta -haciendo que mi amiga pensara que la pregunta era para ella y no para Dios como yo lo pretendía- si la vida que llevamos está realmente construida de pequeñas desiciones ¿? o si por el contrario ya está escrita y no hay escapatoria a las decisiones que creemos tomar deliberadamente, tal vez nuestros aciertos o nuestras tardanzas están perfectamente orquestadas y no hay real escapatoria. Ella me contesto que no era Dios. Me estoy leyendo un...