Charlotte Gainsbourg
El cuerpo. Que maravilloso tenerlo y que responda a uno. La piel suave, el cabello que crece, la sangre que palpita y colorea la cara, las piernas después de un golpe. El sudor, las lagrimas que reaccionan al ambiente. El olor de cada cuerpo que es tan personal como la huella. La extensión de los dedos.Y todo lo que sucede sin orquestarlo: la digestion, los estímulos cognitivos, la descomposición inminente. Cada día me encuentro con la sorpresa de que puedo correr, estirarme, bailar, hacer el amor en completa autonomía y como si eso fuera poco lo puedo hacer -además- en gracia y elegancia. Aveces en silencio le doy gracias a Dios por mi cuerpo, y por el de las personas que me rodean en situaciones especificas: el cuerpo de mi amante, el cuerpo de mis padres, de mis compañeras de pilates, de la señora que pasa caminando con su perro, del señor que lleva una carretilla llena de frutas cargada por él. Me maravilla de sobremanera. Hubo un momento al ser bebé que no me podía mover en autonomía, y llegará el momento en que mi cuerpo se oxidé y el movimiento vaya avanzando lentamente a la quietud obligatoria. ¿Qué le va a pasar a mi belleza? ¿de cuántas maneras cambiaré? Me tranquiliza pensar que el viento no dejará de sobarme la piel, ni el sol de calentarme, el agua no dejara de lavarme. Pero, ¿de qué vivirá la parte de mí que vive solo por ser bella, por hacer cosas desde la belleza física? Tengo la certeza de que en cada vida he querido ser bella, no por la forma como tal, si no por la gracia que trae la belleza.
"Ética, belleza y verdad" me dijo una monjita con la que compartí una mesa hace años en el aeropuerto "esos son los pilares de la perfección, de la naturaleza humana". Hay algo profundamente ligero en lo indudablemente bello, nada es bello en su totalidad, y lo que hace a la belleza una virtud es la verdad: La sonrisa alegre y plácida con dientes amarillos de tomar café, los ojos expresivos con arrugas al rededor, el cuerpo erguido y digno con una extremidad más larga que otra. Las desconexiones en la belleza, la hacen honesta, digna, ética.
- Verdad (Honestidad): Es el valor vinculado a la integridad y la veracidad en palabras y acciones. Actuar con la verdad mantiene la dignidad personal y es la esperanza de un mundo mejor.
- Belleza (Estética): Más que lo visual, es considerada la verdad desocultada o la armonía del ser. Puede ser una experiencia sensorial y, a menudo, refleja la bondad, conectándose estrechamente con la ética.
- Ética (Bondad): Se refiere a actuar bajo parámetros de justicia, libertad y bien. La verdadera belleza se manifiesta en actos éticos y en una vida auténtica.
La veracidad en las acciones se la da solamente el lugar desde donde se actúan y si se respaldan, si uno se hace responsable de ellas. La armonía viene principalmente del cuidado, de los actos que uno tiene con el mundo y uno mismo para mantenerlos bellos, sencillos, tocar y tocarse con delicadeza, sin dejar impactos duraderos. Y la bondad, estoy en desacuerdo con que la bondad es solo hacer el bien, la bondad tal vez viene de actuar al mismo tiempo que uno lee las líneas del mundo y trata de respetarlas, no hablo de la sociedad, ni la humanidad si no el micelio que nos une con todo lo vivo. Un depredador es bondadoso cuando mata a su presa, un depredador es bondadoso cuando mata por hambre y no por crueldad.
Así que a lo mejor -si he escogido ser bella en cada vida y lo he practicado como manera de vivir- sea imposible dejar de serlo. Tal vez mis ojos pierdan su verdor, mi cuerpo se marchite; mi cabello, el bello en mi cuerpo se vuelva delgado, mi caminar cansado, pero la belleza -lo que realmente me da miedo perder- sea perpetua.
"¿Me amarás aún cuando ya no sea joven y hermosa?" "¿Me amarás aún cuando brille no por mi belleza si no por mis palabras?"
Camino verde, Envigado
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