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Rosita

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Parece como si todo fuera en caída, el agua se calienta, las ballenas dejan de cantar, el calor se hace cada día más insoportable. Sin embargo, algo maravilloso, milagroso sucede: la gente aún ríe. Llegué a mi casa en la madrugada, después de sudar mientras escuchaba salsa en un tumulto que hedía a sudor dulce, llegué a mi casa y en el apartamento del primer piso, una carcajada, que bendición. Mientras bailaba en ese lugar pegachento, sonó "las tumbas" de Ismael Rivera, le dije a mi amiga que si me moría... no tuve que terminar la frase "si te mueres me fumo un cigarrillo, me tomo un trago y mezclo tus cenizas con un gramo de perico de 5 mil pesos del barrio”. Pensé en la tumba de mi hermano que ha de estar oscura, llena de flores frescas y desolada a esta hora... Si me muero búscame en un cielo azul sin nubes, al lado de la luna diurna, cerca del lucero más próximo. Ahora, mientras escribo mi perrita juega a mi al rededor, lleva y trae la pelota como si el equilibrio de...

Shiva bailando

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Gracias Dios por el amor y el miedo. Cerré -por primera vez desde que me mude a este apartamento- todas las cortinas, no quede en penumbra pues son claras, las cerré y me fume el bareto que dejó en mi cenicero de cerámica art deco.  No es raro sentirse diferente en el mundo, uno siempre cree que es un animal extraño comparado con los otros, el patito feo, el ser más incomprendido del universo. Ayer caminaba y toque un árbol, sentí la necesidad inmensa de convertirme en él, ser un árbol en este mundo. "Ya quisiera el árbol estar enamorado, tan enamorado como yo, en esta mente, en este cuerpo, en este mundo" eso pensé. De todos mis sueños, de toda la curiosidad que me causa el mundo, mi propósito más grande, lo que más me gusta, lo que ocupa mis más fervientes obsesiones es el amor.  El apartamento totalmente cerrado, oliendo a marihuana quemada, lirio fresco, eucalipto e incienso de naranja vainilla. Un cuento a penas empezado en la platina de la maquina de escribir, el único ...

ONCE DE MARZO VEINTE VEINTISÉIS

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Miré las luces blancas, me molestaban, solo veía la luz y el techo de cemento lleno de cables. Debajo de mí trataba de preguntarle a mi cuerpo cómo se sentía, si era este el soporte que necesitaba, si en esta superficie se entregaría al mundo, al vacío... "¿Qué tipo de colchón busca?" Gire la cabeza, mire a la señora que me atendía en IKEA, la miré desde la suave almohada, acurrucada con mi bolso de cuero blanco.“Uno que me deje dormir” respondí, supongo que vio el dolor en mis ojos y por esa sencilla razón no le molesto mi generalización. “Llevo 1 mes con insomnio, llevo 1 mes sin dormir. Vengo del hospital, tengo migrañas. No puedo dormir. No se qué colchón necesito” me recosté en todos los colchones buscando uno que se sintiera como cuando mi cuerpo sabía descansar.  Estoy cansada de cambiar y al mismo tiempo no lo puedo evitar. Por más que mis medicamentos para dormir lo traten, no logran, no logro quedarme dormida. Ayer en el insomnio resolví tomarme un vaso de leche, un...

Violencia

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Parece que el calor estuviera a punto de tomar forma, como si el vapor pudiera convertirse en una presencia capaz de asfixiarnos. Estoy sentada en una mesa llena de lirios, el olor es más fuerte por el calor. Mi casa huele a lirio y basura recalentada, el aire está lleno de desesperación y anhelo. "Quiero, quiero tanto. Es agotador". Llevo varias semanas jugando sillas musicales con mis libros, no logro encontrar qué leer. Empecé con Sleepwalker de Kaparnau, luego los diarios de Jane Birkin, y ahora Play it as it lays de Joan. Ninguno tiene nada que decirme, no me susurran cosas al oído. Hace unos días estaba sentada desnuda, en un estudio de dibujo, muerta de frio, viendo como un perro blanco roía un hueso con gran violencia, pensé, y me pregunté ¿cuál de los dos soy yo?  Quisiera morir de ira, se parece y se siente como este calor infernal. Pero no quiero ser yo la víctima de mi ira, ¿por qué no puede sufrir alguien más? la música suena y me quema el vello de los brazos, m...

La guerra de un amante

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Sentada en una cafetería de frente a mi papá, descalza, las uñas acabadas de pintar con un french tip grueso, los pies mugrosos de caminar todo el pueblo sin zapatos, frío, con la expectativa de que en cualquier momento llegaría mi aromática, con la seguridad de que Dios nunca me ha abandonado. Así fue, así me encontró la lección, la realización. Le miré los ojos a mi papá, son cafes, planos, no tienen brillo ni matiz, son pequeños rodeados de los párpados que se empiezan a caer, "el peso de los años", lo veo y recuerdo cuando le temía, cuando tenía miedo de que en cualquier momento explotara y con su ira me calcinara. Hoy veo la ternura, la mansedumbre que le han impuesto los años y la violencia que los años han impregnado en mi. Nunca vamos a estar a mano. Pero veo sus ojos, y reconozco la mirada del hombre que más amo y más amaré, un Dios para mi, la imagen racional más cercana al mamarracho caótico al que le rezo todos los días.  Después de mojar mis labios con el agua c...
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He encontrado que lo que me da tranquilidad en mi vida es la bondad, no exagerada ni forzada si no tranquila y dulce, un detalle sencillo y aplomado que como un gato no hace ruido al caminar y puede pasar desapercibido. He estado leyendo a James Baldwin, me he estado despertando a las 7 am, deje el café y lo cambié por una infusión de naranja, yerba mate, canela, pomelo y miel. No he estado fumando mucho ya que mi garganta está sensible, y más importante aún: decidí no verme sufrir, decidí que no es un capricho parar mi sufrimiento. Hace unos días me preguntaba a mi misma si me estaba convirtiendo en una mujer infeliz. Me causo una gran amargura. Sé que soy una mujer controladora, trato de recordar si fui una niña controladora. El control me ha ayudado a sobrevivir mi propio caos, sin embargo, puedo decir con tranquilidad que a los 26 soy un animal domesticado. Disfruto del sentido del hogar, me gusta tener el pelaje seco y saber que si me mojo me espera un lugar cálido donde descansar...

Charlotte Gainsbourg

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El cuerpo. Que maravilloso tenerlo y que responda a uno. La piel suave, el cabello que crece, la sangre que palpita coloreando la cara y las piernas después de un golpe. El sudor, las lagrimas que reaccionan al ambiente. El olor de cada cuerpo que es tan personal como la huella. La extensión de los dedos.Y todo lo que sucede sin orquestarlo: la digestion, los estímulos cognitivos, la descomposición inminente. Cada día me encuentro con la sorpresa de que puedo correr, estirarme, bailar, hacer el amor en completa autonomía y como si eso fuera poco lo puedo hacer -además- en gracia y elegancia. Aveces en silencio le doy gracias a Dios por mi cuerpo, y por el de las personas que me rodean en situaciones especificas: el cuerpo de mi amante, el cuerpo de mis padres, de mis compañeras de pilates, de la señora que pasa caminando con su perro, del señor que lleva una carretilla llena de frutas cargada por él mismo. Me maravilla de sobremanera. Hubo un momento al ser bebé que no me podía mover e...