Diarios de una mudanza
Tengo la mitad de mi casa empacada en 4 cajas grandes y la otra mitad mirándome, esperando su momento. Es extraño no estar rodeada de mis cosas, es como desmantelar un altar. Pienso en mi idea de estabilidad y como está construida con rigidez mental en vez de constancia material. Le echo la culpa a mis padres, aveces está bien resentirlos y lo hago. Me criaron como al viento. Como un animalito. Soltándome a la vida a ver cómo me las apañaba solo para silbarme desde lejos para que fuera a casa para meterme en una jaula y llevarme a otro lugar, otro lugar lejos de ese espacio que ya había domado, solo para soltarme una vez más en un ambiente hostil en el que tendría que sobrevivir. Mi mejor amiga empaco más de la mitad de mis cosas hoy mientras yo trabajaba, no estoy segura de qué va en las cajas. Tengo miedo de llevar cosas muertas en ellas, abrirlas y encontrar un cadaver. Me he movido tanto en mi vida que mis cosas son mi único hogar: mis libros, mis plumas, los pequeños pedazos ...