Sigue tu camino y el camino te protegerá
A lo largo de mi vida he pensado que no sobreviviré ciertas experiencias, sin embargo, no son las experiencias las que he temido no sobrevivir si no las emociones y sensaciones que siento a raíz de ellas. Mi papá -como un credo- me dice: "Nadie muere de amor". Siempre llego a la conclusión de que no es cierto, no le creo, la gente si se muere de amor... Sin embargo, cada que pienso que no sobreviviré algo, el tiempo me muestra que todo se disuelve, que incluso la sangre empalidece cuando es mezclada con el agua.
En cuclillas, en un baño exageradamente cochino me rendí una vez más, mirando el techo, percibiendo el cuarto oscuro del baño lo acepté y al salir, ante la luna dije: "Te suelto, no soy tuya y no eres mío" el mantra con el que me lavo la cara y las manos. Tras varias semanas cobra vida y un colibrí me visita en la ventana, una pluma llega an mis píes y el mundo vuelve a resplandecer. La esperanza de la decisión adecuada.
"¿Sabes la diferencia entre amor y obsesión? ¿sabes la diferencia entre obsesión y deseo?" estas palabras salen de una canción por mis audífonos mientras camino en lo que declaro el día más caliente del año. Mediante sonaban las preguntas mi respuesta: no.
Bell Hooks define el amor -bueno, Erich Fromm, pero Bell lo usa en su libro- como: "La voluntad de ir más allá de uno mismo con el propósito de nutrir el crecimiento espiritual propio o de otro". Pero, ¿cuál es la diferencia entre el amor y la obsesión? no la sé, pero sé que pueden convivir, no funcionará, no funcionó, pero conviven hasta que uno de los dos gana. El mejor escenario es en el que el amor gana, si hay amor uno suelta, permitiéndole al otro desintoxicarse; si la obsesión gana -como no se lo he dicho a mi papá pero siempre he querido- la gente se puede morir.
Hay que aprovechar la vida para sentir, encontrarse a uno mismo en todo lo que lo rodea, para buscar incluso en los lugares más extraños una llave de conocimiento que haga que el alma se liberé. Es difícil vivir en un mundo como este y no tomárselo personal: las guerras, la hambruna, la corrupción, las violaciones, los genocidios, la matanza de la tierra. Pero, el mundo es perfecto para jugar en y con la esencia del Todo.
"Tarde o temprano debemos actuar, poner en marcha un proceso que nos haga afrontar la herida"
"...materializar con palabras los secretos del mundo"
He pensado mucho en los cuentos de hadas, en el mago Merlín, el Rey Arturo, la Emperatriz Infantil... recuerdo estar sentada en un salon de clase cuando tenía 9 años, mientras me explicaban los géneros literarios, mi favorita era la fábula. Siempre había un personaje profundamente inadecuado: un zorro, un lobo, una liebre... que iba por la vida haciendo cosas que al final le costarían mucho. Mi parte favorita de la explicación y lo más importante para identificar una fábula es que siempre tiene una moraleja.
Escuché hace unos días que el mundo no es un lugar moral, el bien y el mal bailan todo el tiempo y el caos, Dios, la naturaleza no juzga entre buenos ni malos si no entre quien está seguro de quién es y lo de que quiere, quien es firme, impecable.
"No es mi trabajo juzgar si es bueno o malo, mejor o peor, mi trabajo es simplemente crear"
Frank Herbert dice en Dune:
"Intentar comprender a ___ sin comprender a sus enemigos mortales ... es intentar contemplar la Verdad sin conocer la Falsedad. Es intentar ver la Luz sin conocer la Oscuridad. No puede hacerse."
Trato de crear conversaciones que no suceden, encuentros que no llegan y mientras se marchitan mis flores el dolor se disipa pero hay algo, siempre algo, como la visión que tuve donde me mostraba su amor en forma de llama: una llama hermosa, limpia, larga en la palma de su mano. Me pregunto de dónde viene este temblor, tal vez del calor infernal o de la odiosa realización de que por más que quiera salir corriendo no puedo -nunca ha sido posible, solo he corrido en círculos- tendré que transitar esto, sentirlo, afirmarlo y caminar con ello hasta que solito se vaya cayendo como piel muerta...
Busco cartas nunca escritas en las hojas en blanco del cuaderno envuelto en cuero cafe, busco palabras que no haya leído, pensamientos nunca expresados, bebés nuevos que no han tomado su primer respiro, que siguen siendo peces, busco lo que existe en un lugar sin tiempo ni espacio, donde vive el amor, donde vive un niño, un árbol.
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