Misterio de la vida
Olfateo, me obsesiono olfateándolo todo, buscándole el trazo a... a algo... pero luego me pierdo: en un abrazo, en un beso, en la luna detrás de las nubes mientras voy en una moto, en los parpadeos de mis amigas mientras dicen algo que es importante, me pierdo completamente y olvidó aquello que duele, olvido la pregunta constante. ¿Si hubiera una pregunta qué hacer cuál sería?
"Ese misterio de la vida no es un problema que haya que resolver, sino una realidad que hay que experimentar... un proceso no puede ser comprendido si se detiene. La comprensión debe fluir al mismo tiempo que el proceso, debe unirse a él y caminar con él"
Empecé a sangrar hace unos días, hace 7 días para ser precisa, ese mismo día empezó un dolor absurdo que me empezaba en la raíz del útero y se transportaba hasta la punta más distante de mi espíritu, sentí en muchos momentos como si la tristeza tuviera el poder de plantarme en tierra para no volver a salir. Justamente el sábado le cambié la tierra a mis plantas con ayuda de mi abuela, las sacamos de las macetas, les mezclamos tierra nueva y las regamos, un pantano delicioso en el que se irguieron y continuaron viviendo como si hubiera llegado el nuevo milenio. Ya han pasado días y junto a la tierra, mi sangrado se ha secado, y salgo del otro lado, sorprendentemente ilesa, sin una sola herida, llena de belleza y gracia.
"Soy dulce, nadie me cree pero lo soy" Lo dije, y en el fondo aunque le quise manipular para que confiara en mi, la realidad es que no debería, no se por qué, no es un proceso consciente, es simplemente naturaleza.
Compré un tarot, el clásico: Copas, Bastos, Espadas y Pentáculos. Solo sacó números altos y cartas de muerte, los primeros días como si tuviera quince años temí que alguien muriera, pero luego todo aterrizó. Hace mucho no pasaba por un duelo: la muerte inevitable de algo o alguien que amo. Y como el día y la noche el amor vino y se fue. Vivió y murió; y como todo ser querido que muere deja algo de si en nosotros que continua viviendo perpetuamente.
...Por primera vez en mi vida he amado de más de lo que me han amado a mi. He hecho muchas cosas en mi vida, y he estado en el filo de la muerte más veces de las que mis ángeles les gustaría recordar. Pero al día de hoy tener el corazón tendido ante otra persona; arrodillado, rendido, débil y sometido ha sido la aventura más grande de mi vida y no hay cantidad de sangre suficiente para compararlo. Y si es de de ser así, y ojalá lo sea, espero que el resto de mi vida sea así. Ojalá algún día alguien se les arrodille, pero más que eso, ojalá un día sean capaces de arrodillarse y besarle los pies a alguien. Ahí está el poder.
"Ese misterio de la vida no es un problema que haya que resolver, sino una realidad que hay que experimentar... un proceso no puede ser comprendido si se detiene. La comprensión debe fluir al mismo tiempo que el proceso, debe unirse a él y caminar con él"
Empecé a sangrar hace unos días, hace 7 días para ser precisa, ese mismo día empezó un dolor absurdo que me empezaba en la raíz del útero y se transportaba hasta la punta más distante de mi espíritu, sentí en muchos momentos como si la tristeza tuviera el poder de plantarme en tierra para no volver a salir. Justamente el sábado le cambié la tierra a mis plantas con ayuda de mi abuela, las sacamos de las macetas, les mezclamos tierra nueva y las regamos, un pantano delicioso en el que se irguieron y continuaron viviendo como si hubiera llegado el nuevo milenio. Ya han pasado días y junto a la tierra, mi sangrado se ha secado, y salgo del otro lado, sorprendentemente ilesa, sin una sola herida, llena de belleza y gracia.
"Soy dulce, nadie me cree pero lo soy" Lo dije, y en el fondo aunque le quise manipular para que confiara en mi, la realidad es que no debería, no se por qué, no es un proceso consciente, es simplemente naturaleza.
Compré un tarot, el clásico: Copas, Bastos, Espadas y Pentáculos. Solo sacó números altos y cartas de muerte, los primeros días como si tuviera quince años temí que alguien muriera, pero luego todo aterrizó. Hace mucho no pasaba por un duelo: la muerte inevitable de algo o alguien que amo. Y como el día y la noche el amor vino y se fue. Vivió y murió; y como todo ser querido que muere deja algo de si en nosotros que continua viviendo perpetuamente.
...Por primera vez en mi vida he amado de más de lo que me han amado a mi. He hecho muchas cosas en mi vida, y he estado en el filo de la muerte más veces de las que mis ángeles les gustaría recordar. Pero al día de hoy tener el corazón tendido ante otra persona; arrodillado, rendido, débil y sometido ha sido la aventura más grande de mi vida y no hay cantidad de sangre suficiente para compararlo. Y si es de de ser así, y ojalá lo sea, espero que el resto de mi vida sea así. Ojalá algún día alguien se les arrodille, pero más que eso, ojalá un día sean capaces de arrodillarse y besarle los pies a alguien. Ahí está el poder.
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